por Candelaria Penido
IG: @candepenido
mail: candelariapenido@hotmail.com

Manchas y figuras, formas tomadas de la mano, entrelazadas o interconectadas. Impactan y se desdibujan a la vez. ¿Qué son estas marcas que nos atrapan?

Atmósferas y entropía es la muestra individual de Catalina Chervin que inauguró el mes pasado en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA). Saliéndose de la línea que venían siguiendo sus exposiciones, el museo apunta a cuadros como esbozos de negros en lápiz, pluma, tinta y carbón. Son las obras de esta artista correntina que llenan el segundo subsuelo de emoción.

thumbnail_43.jpg

“Creaciones signadas por formas que se acercan a lo biológico, con sombras que acentúan ciertas áreas dotando de dramatismo a esos seres que palpitaban en su fondo blanco”, describe los trabajos expuestos –obras en gran formato pertenecientes a distintas series–, su curador, Ángel Navarro.

Recorrer la muestra es ir avanzando entre un tejido sinuoso en distintas escalas de oscuros. Cada tanto se filtra algún color y sorprende. “Es la expresión de un vacío que se llena de formas”, comenta la propia Chervin, rotulando su acción de crear, como un vicio.

06.jpg

Los dípticos expuestos cambian un poco el panorama. Pertenecen a la serie Street Art. En ellos se conjugan las manchas más grandes, los negros y grises, las líneas y los espacios en blanco.

Haciendo alarde de un aparente desorden, la artista transporta al espectador a un estado de incertidumbre que se extiende al infinito. En estado nebuloso, los paisajes que Chervin va creando atrapan. Invitan a quedarse largos ratos sumergidos en ellos y perderse entre las líneas. Atmósferas tristes, nostálgicas, diluidas se filtran y colaboran con el cambio de ánimo. Especialmente sucede al contemplar Retrato, una escultura creada con marcas y retazos. Esta, cambia su imagen dependiendo desde dónde se la observe. Verla de frente es una experiencia completamente diferente que verla de detrás, donde los nudos, líneas y texturas pugnan por escapar el receptáculo que las contiene. Elementos que simulan flotar y remiten a un hilo umbilical.

“Las obras de Catalina parten de un signo mínimo, una partícula elemental, marca que deja su pluma, plumín, o rotring para que, como un demiurgo, comience a armar un mundo extraordinario, etéreo y sutil”, sostiene Navarro en el texto curatorial.

Atmósferas y entropía invita a la reflexión, signo de estos tiempos. Mas, al encontrarse con un video que nos muestra su mano sosteniendo una pluma dejando marcas sobre el papel, nos acerca a su impulso creativo, nos atrae de nuevo a la realidad y funciona como un inductor del alivio necesario. La angustia le cede el paso al asombro al presenciar el proceso de creación.

¿Qué son estas marcas que nos atrapan –nos preguntábamos al comenzar– más que dibujos realizados en distintos soportes, siendo tal vez nosotros mismos uno más?