por Candelaria Penido
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Del vértigo cotidiano al artístico.

Obras envolventes, en gran formato con líneas que se pierden en el espacio e inquietan al visitante. A partir de estímulos estáticos, lo corren de su lugar de comodidad para adentrarse en ilusiones formales. Son los juegos visuales de más de 30 artistas latinoamericanos, los que están expuestos en las salas del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA) en la exposición Vértigo. Geometría e Inestabilidad.

Cristina Rochaix, Sentido Transparente

 

Estos cuadros pertenecen a la colección permanente del MACBA, mas fueron organizados en esta muestra, de forma tal que la bidimensionalidad se ve cuestionada. Esto se debe a que las creaciones expuestas son exponentes del Op Art. El Arte Óptico se jacta de generar ilusiones ópticas. Gracias a su particular forma de combinar los colores, los trazos, las líneas y los juegos lumínicos, los artistas logran una alteración en el orden geométrico de las cosas, dando lugar así a imágenes oscilantes, que vibran y simulan profundidad. Justamente las sensaciones de inestabilidad, movimiento y fusión son las que gobiernan la experiencia de recorrer Vértigo.

Ernesto Dorato, 121912

La muestra está dispuesta en la planta baja y el primer piso. En este, las obras están organizadas según su color. Una pared aloja las que brillan en colores planos. Y enfrentada, se encuentra una que presenta solo obras en blanco y negro. Estas atraen entre tanto color. El silencio del negro convoca; la disposición y montaje de esta parte varía, ya que el espectador se encontrará con obras cuya orientación rompe algunos esquemas; y algunas otras cuya técnica sobresale, llamando la atención. Como Sin título de Pablo La Padula, realizada con humo sobre papel.

Gabriela Boer, Disco 4
Gabriela Boer, Disco 4

 

Tanta línea, superposición y repetición de figuras geométricas, divierte e invita a explorar apariencias cambiantes, por momentos. Por otros, proponen un viaje hacía distintas dimensiones a partir de la activación de distintos sentidos. La composición de las obras expuestas no es aleatoria, sino que fue pensada de forma tal que habilite la reflexión del público. Este no es un mero observador pasivo en la visita, la exposición requiere de su participación activa. Estas obras existen en cuanto son miradas y despierten el vértigo. El vértigo de sumergirse en lo volátil y el vértigo que genera el tomar conciencia de la aceleración de los tiempos en los que vinimos. Frente a lo aparentemente estático de nuestra cotidianeidad el espectador se encuentra con una fugaz realidad. El texto curatorial lo resumen y cierra diciendo que “la inestabilidad, tematizada en relación a la cualidad de “obras abiertas” o transformables en el acto mismo de la percepción, se vuelve concepto que dispara una interrogación sobre el ritmo vertiginoso de la vida actual trazada por las exigencias de atención de los algoritmos, las redes y la experiencia de la circulación de las imágenes en la época de su reproducción digital.”

“Los artistas manipulan las estructuras geométricas y el color para alterar nuestra percepción, en el acto mismo de experimentarlas, demandando una participación activa del espectador. Las obras se transforman frente a nuestros ojos aunque sepamos que están fijas”, explica la curadora Lucía Savloff.