por Gina Dimare
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Para celebras los noventa años de Julio Le Parc, artista pionero del arte cinetico, el CCK emplazó una mega exhibición dedicada a su larga trayectoria.

Con más de 160 obras expuestas a lo largo de 3000 m2, la muestra consiste en una enorme retrospectiva – la cual afortunadamente se pude realizar con el artista en vida – e inaugura una sucesión de eventos que tendrán lugar en la ciudad como homenaje al artista mendocino.

La titulada muestra “Julio Le Parc. Un visionario” fue curada por Gabriela Urtiaga, (curadora general de Artes Visuales del CCK)  acompañada por el hijo del artista, Yamil Le Parc encargado de la dirección artística.  La exhibición se extiende por diversas salas de todo el centro, incluyendo la gran lámpara y la terraza de la sala sinfónica.

La muestra podrá visitarse hasta el 10 de Noviembre con una entrada general de $100.

 Introducción a Le Parc.
Nace en Mendoza en el año 1928 y pertenecerá en Argentina hasta el año 1958. En el año 1942 se mudará junto a su familia Buenos Aires donde comenzará a realizar diversos trabajos, para luego enfocarse en las clases nocturas de Bellas Artes. Brevemente de iniciar sus estudios, tendrá contacto con los movimientos de estudiantes, donde se realizaban distintos actos a los que el artista participará activamente.

El interes artistico de un joven Le Parc, se basó principalmente en los movimientos del Arte Concerto Invensión,  y  gracias a su maestro Lucio Fontana, entra en contacto con el movimiento Espacialista, destacando por sobre todo, la innovación del mentor en el arte lumínico-cinético (véase obra Entorno con luz negra, 1949) el cual Le Parc continuará investigando de manera exhaustiva a lo largo de su vida.

Sus primeras obras, basadas en el neocubismo, logran abrir camino hacia lo que luego pasó a ser su marca mas original basándose en la abstracción geométrica con características rítmicas y dinámicas.
En 1958 se trasladará a París, que para el momento consistía en el centro del arte cinético, del cual él se convertirá una de sus figuras más relevantes.

Su trayectoria como artista en suelo parisino logra escalar rápidamente, y logra ser representando al poco tiempo de su arribo, por una de las galerias más importantes en promociòn de arte cinético: Denlse René.
En sus obras del inicio del su trayectoria, Le Parc trabajará sistemáticamente junto a su colegas Francisco Sobrino produciendo obras a base de secuencias y prograsiones para obtener resultados ópticos[1]. De manera crítica, -principalmente hacia el constructivismo- los artistas negaban la libertad de decisión a la hora de elegir sus formas y ubicaciones dentro de un espacio y superficie. De allí derivará sus investigaciones sobre la producción de la imagen pictórica, su percepción, formas, superficies, colores etc.

A su trabajo se darán reconocimiento a grandes influencias de ciertos artistas que no podemos dejar de mencionar. En un principio, se encuentra, Vasarely, considerado como el padre del Op Art. En segundo lugar, como previamente mencionamos, la influencia de la agrupación Arte Concreto Invención, quienes rechazaban el plano figurativo, y se enfocaban de manera muy estudiosa sobre la óptica. Se hallan fácilmente algunas similitudes a aquellas búsquedas, como en sus pinturas bidimensionales, categorizado según Elena Bartola, como “visualidad pura”.

Uno de los factores de gran relevancia en la carrera de Le Parc será su participación como co fundador del GRAV, “Groupe de Recherche d’ Art Visuel” en el año 1960. ¿En qué consistió este grupo?, el GRAV fue creado junto a Hugo Demarcó, Francisco García Miranda, Horacio García Rossi, Francois Sobrino, Joel Stein y Jean Pierre Yvaral y disuelto prontamente en 1968. El movimiento tenía como objetivo principal desmitificar la figura del artista, y denunciar la situación elitista ante las posibilidades de acceso hacia clases sociales más bajas. Para ello y convocando al trabajo grupal y anónimo, promueven una participación activa del espectador. Como objetivo principal, Le Parc propone producir para el público general, popular, el gran público, los “excluidos” por el sistema artístico.

Ante la pregunta que se realizan los artistas: ¿Cuál es aquel mecanismo innato y común para todos los hombres?, se responden: La vista, el ojo humano, puro y virgen y partiendo de esa base, el GRAV tomará esa teoría para la producción artística y teoríca, sin encontrar un mejor método de resolución, que el medio cinético.

Elena Oliveras en su libro Arte cinético y neocinetismo[2] divide la producción de Le Parc en dos grupos, veamos cuales son sus características principales para lograr una mejor identificación:

  • Obras bidimensionales (1956-1960): eliminación de la subjetividad en la composición, secuencias en progresión realizadas por figuras geométricas, eliminación de significación y sugestiones, anonimato, neutralidad, formas infinitas.
    En tanto a la utilización del color, utiliza un método programático sin degradación de blanco y/o negro y la utilización limitada de 14 colores.
  • Obras tridimensionales y proyecciones (1960 – ): principio matemático de progresiones aplicado a relieves, variación de inclinación y posición horizontal de forma, luz como protagonista, constante mutabilidad, movimiento óptico y real, movimiento mecánico o aleatorio, protagonismo activo del espectador.

Partiendo de esta pequeña introducción a su extensa producción, nos adentraremos a la evaluación específica de los núcleos principales de la muestra.

MODULACIONES – Sala 603
Su temática se origina en base a dos de sus principalmente tratados experimentados por el artista: la gama de 14 colores puros y sus infinitas combinaciones, y a su vez plasma aquí sus investigaciones sobre volúmenes que realizará más adelante a principio de los ’60. La técnica que utiliza para este grupo de obras es el Aerógrafo, y le permite conseguir un degradé desde los colores mas oscuros hacia los mas claros.
Las modulaciones según Le Parc,  se fundan en el simple sistema de organización correlativa de las formas de un mismo principio en cada caso particular.

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RELIEVES Y TORSIONES – Sala 604
Los relieves surgen en el mismo momento que sus experiencias lumínicas, y nacen a través de pequeños dibujos de los cuales luego realizará de manera tridimensional en madera y cartón, así como otros quedarán como esbozos y bocetos en papel. Basado en un principio matemático de progresiones (progresiones: se desarrollan de izquierda a a derecha, de derecha a izquierda, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo), cada forma es correlativa con la otra y dependen de un sistema previamente establecido. Inspirados en gouaches blancos, negros y grises, aplica dichas progresiones a elementos de distintas posiciones que se distribuyen alternativamente en una misma superficie.

DESPLAZAMIENOS – Sala 605
Realizadas en 1963, el artista las denominará como “prolongación de los relieves”, ya que su resultado final se encuentra estrechamente vinculadas al desplazamiento -literal- del espectador, provocando una transformación en las formas a causa del movimiento individual.
El descubrimiento de la Lumanila, cuyo material es a base de plástico con  característica de una gran flexibilidad y fácil manejo, le permitió una mayor manipulación, posibilitando experimentos con placas curvas reflectantes que  resultaban la deformación de las imágenes.

MÓVILES Y CONTORSIONES – Sala 606
Las contorsiones, quizás una de sus producciones más reconocidas,  se trabajaron con cintas flexibles de plástico blanco, o de acero inoxidable, en forma de círculo sobre un fondo negro o rayado, donde al accionarlas por marivelas rotativas, comenzaban a deformarse y en algunos casos, el reflejo con el fondo permitía a su vez un juego de luces casi hipnotizador.
Respecto a los Móviles, realizados a comienzos de 1960, surgen de cajas luminosas y expresan una gran variedad del conjunto de preocupaciones principales a tratar por Le Parc: movimiento e inestabilidad, corriéndose cada vez más de aquella molesta idea de “obra estable, única y definitiva”[3] . La base de la producción de sus móviles, parten de un fondo superpuesto por otra placa de su mismo tamaño y color, a la cual se le cortan cuadrados pequeños, colocados a una distancia de aproximadamente 5 cm. Quedando los cuadrados suspendidos mediante un hilo de nylon casi imposible de ver, generando así la ilusión de suspensión, y su vez, provocan el movimiento constante de las formas. La variedad de posiciones es infinita, llevando la obra hacia un dinamismo puro donde sus cambios estarán determinados por los factores externos.

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ALQUIMIAS – Sala 607
Continuando con las ideas y propuestas artísticas realizadas en Modulaciones, esta serie tendrá lugar a principio de 1988. Obras que parten de pequeños bocetos, darán vida a un desarrollo experimental y concreto que evolucionarán luego a formas establecidas por procesos físico, generando una orgánica mutación de la forma.

SUPERFICIES – Gran Lámpara 6
En el mismo momento en que realiza sus obras lumínicas, tendrán lugar sus obras “superficie”, serie desarrollada como consecuencia reaccionaria hacia las predominancias artísticas del momento -acción paiting, informalismo, neo figuración etc-. Ante su mayor propósito, basado en el rol del espectador y del artista, procuró recurrir a un sistema único donde se pueda regular la superficie junto a sus formas, en relación al plano, siempre dependiendo de un recurso predeterminado para controlar sus resultados sin intervenir “artísticamente” sino mecánicamente en la superficie. Resultan así

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LUZ – Gran Lámpara
Las primeras experiencias lumínicas de Le Parc tuvieron lugar en el año 1959, y su búsqueda se basó en el alejamiento del espectaor hacia la obra tradicional fija, estable y definitiva, y enfatizar en los cambios que se producen ante el resultado de la relación visual de elementos dinámicos. El factor de la evidencia ante la obra y la falta de un resultado emotivo y/o estéticos surge como método de la búsqueda en la creación artística.
La particularidad ante el cambio constante y pluralidad de experiencias que produce este grupo de obras, Le Parc lo cree como un medio eficaz para demoler los principios tradicionales del arte academicista.

GRAV – Terrazas de Sala Sinfónica
Grupo de Recherche d’Art Viseul. Las obras recopiladas aquí enfatizan la idea de interacción directa con el público. Una serie de “juegos” realizados en el período que el artista confirmaba el GRAV -previamente mencionado en la introducción- se presentan para un espectador activo, quien interviene y participa directamente con las obras. Con un mensaje claramente político, damos conocimiento de una faceta distinta a las obras del previo recorrido. El artista invita a descontracturar al espectador a través de la diversión y el “entretenimiento”, el cual no tiene nada de inocente, sencillo o ingenuo, con un claro sello ideológico en pos de la reflexión que abordará toda la serie.

LA TORTURA – Subsuelo
A modo de cierre, (o comienzo, dependiendo del recorrido), en el subsuelo encontramos una producción completamente diferente a las producciones generales y más conocidas del artista. Expuesta por primera vez en Argentina, nos sumergimos en una sala oscura, enfrentados a 7 óleos de un gran tamaño cuya temática -torturas y abusos generados por los gobiernos militares latinoamericanos – impide generar aquel acercamiento de juego e intervención directa tan buscado en sus obras cinéticas. Sin embargo, y a través de la reflexión, su serie “La tortura”, establece una conexión directa –sin filtros- para con el espectador y la historia latinoamericana. El realismo utilizado para los retratos, hablan de una conciencia y compromiso con la realidad argentina, dejando de lado cualquier tipo de abstracción y/o generalización de los hechos. Rostros, cuerpo y carne se evidencian aquí en primer plano.

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*Las fotografias no corresponden específicamente al el texto que acompaña.

[1] 1952,  http://www.julioleparc.org/bio.html

[2] Oliveras, Elena. “Arte cinético y neocinetismos” Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, 2010.

[3] BAZOLA, Antonio, “Julio Le Parc, Experiencias 1958-1988” Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Nación, Dirección Nacional de Artes Visuales, 1988, p. 30

Bilbiografìa:
BERTOLA, Elena, “Le Parc, Pintores Argentinos del siglo XX”,  Buenos Aires, CEDL, 1981
BAZOLA, Antonio, “Julio Le Parc, Experiencias 1958-1988” Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Nación, Dirección Nacional de Artes Visuales, 1988
OLIVERAS, Elena. “Arte cinético y neocinetismos” Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, 2010.
http://www.julioleparc.org/