Por Art & Notes
IG @artandnotes.mag

 

Artista: Sol Villanueva
IG: @sol_villanueva_
Web: https://www.solvillanueva.com.ar/

– ¿Cuándo comenzó tu camino hacia el mundo de las artes plásticas? ¿Hubo alguna persona especial que te haya introducido?

Desde que tengo memoria me interesó crear. La primera persona que me conectó con el mundo del arte fue mi abuelo mallorquín Tony Bonet. Yo tenía once años y me mostró las acuarelas de paisajes que realizaba. Tengo muy presente una de ellas, parecía un trigal. Recuerdo que era color amarillo ocre y recuerdo sentir que estaba dentro del cuadro. En ese momento supe que deseaba aprender a pintar de forma tal que quien mirase mis obras se sintiera transportado a donde yo estaba, que sintiese lo que yo sentía. Tony me regaló esta misma acuarela con una dedicatoria detrás y quedamos que yo le enviara una mía. Falleció antes de que pudiera enviarle algo. Cuando vuelvo a Mallorca me encanta ver sus pinturas y hablar sobre él con su hijo, Joan Rafael.

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“Acuática”, 2016, Òleo s/lienzo, 120×90 cm

-¿Qué tipo de arte te atrae? ¿Algún artista en particular? ¿Por qué?

Por lo general me atrae el arte realista que crea alguna atmósfera en particular, para mi un gran artista fue Edward Hopper. Me transmite un sentimiento de soledad a través de escenas en donde los individuos se encuentran muy ensimismados en el anonimato de la ciudad. Por otro lado, Ives Klein y sus “Antropometrías” me llaman muchísimo la atención. Todavía recuerdo la tarde en el Guggenheim de Bilbao al ver por primera vez una en vivo y en directo. Me detuve frente al lienzo, imaginé toda la historia que contaba, la situación detrás y no pude más que llorar de emoción. El cuerpo, la huella, la pintura, todo junto en un solo cuadro.

En realidad, soy muy ecléctica en mis gustos y más que juzgar a un artista por su estilo o técnica, busco entender el por qué. Me gusta tratar de comprender cada obra, serie o artista. Por eso amo la historia del arte, leer los escritos de artistas y de sus vidas, porque necesito entender. Por supuesto siempre me encuentro con más dudas que respuestas. En el mundo del arte no existen las certezas. Un artista sensible que se explore a sí mismo, que explore el mundo en que vivimos y que conmocione. Al fin y al cabo, eso es lo que me atrae.

-¿Por qué la elección de trabajar en óleo sobre tela?

El óleo me encanta porque me permite trabajar de forma muy lenta y meditada. Puedo crear nuevas tonalidades y gamas de colores constantemente. Las veladuras, es decir, las capas muy finas de pintura, me permiten crear efectos de perspectiva, transparencias y volumen en los cuadros. La oscuridad en algunas obras como “Inmigrantes” son determinantes y hubiesen sido imposibles de lograr sin el tiempo suficiente de trabajo que me permite el óleo. La sombra se fue haciendo más profunda con cada veladura y estuve más de cuatro meses para darlo por terminado. Esta anacrónica lentitud es una de las cosas que más me gusta de la clásica técnica del óleo sobre tela.

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“Inmigrantes” 2018, Óleo s/ lienzo, 120×80 cm

-¿Producís obras con otras técnicas? ¿Cuáles? ¿Por qué? ¿Encontrás diferencias con el resto de tu producción?

Sí, también realizo acuarelas al aire libre cuando estoy de viaje ya que son muy prácticas de trasladar a donde sea y me permiten pintar con espontaneidad. Suelo realizar cinco obras rápidas en acuarela durante un atardecer relatando los cambios de luz en secuencia. Eso me encanta. Bueno, y muchas veces incorporo microfibra, grafito o gouache.

La serie de autorretratos fue realizada en su mayoría con acrílico, principalmente por su secado rápido. Me encontraba en una residencia en Italia por tres meses y luego de finalizadas las obras debía trasladarlas de Florencia a Buenos Aires, así que opté por la técnica del acrílico sobre tela para asegurarme de que pudiera enrollarlas a la hora de volver. Personalmente, el óleo me resulta un material más noble, ya que otorga una riqueza mucho mayor de colores. Por eso, hoy en día lo utilizo en vez del acrílico, en especial para pinturas grandes y cuando sé que dispongo del suficiente tiempo de secado.

-En tus obras se encuentra muy presente el retrato como temática ¿Qué buscas en aquellos personajes?

Si, el género del retrato siempre me interesó tanto en la pintura como en la fotografía. Pienso que en las imágenes aparece todo aquello que no se dice en las familias, los secretos, las traiciones, lo que se oculta de generación en generación. Siento la necesidad de representar a todas las familias reconstruyendo la propia. Actualmente trabajo en la serie “Todo tiempo pasado” que inicié indagando en fotos archivadas y que reviví mediante la pintura, a través de los retratos familiares continúo con un cuerpo de obra autobiográfico e intimista. En dichas obras se percibe una atmósfera oscura de serenidad, misterio y melancolía que remite al recuerdo. El estadio de ensueño difuso es incluso acompañado por una técnica clásica que hace alusión a la pintura antigua e hincapié en el pasado, la memoria y el olvido.

“Primos”, 2019, Óleo s/ lienzo, 120×80 cm (izq)
“Vestido azul”, 2017, Acrilico s/ lienzo, 100×50 cm (der)

-¿Y con los autorretratos? Me gustaría que me cuentes un poco sobre el proceso del autorretrato.

Siempre trabajé con lo autobiográfico y los autorretratos, porque sostengo que lo más íntimo refleja problemas sociales y que el espectador se puede sentir fácilmente identificado. Es lo más real que puedo entregar. Lo inicié como una experimentación lúdica pero durante el proceso, fui notando mi preocupación por el cuerpo femenino y los diferentes estereotipos que lo atraviesan en nuestra cultura occidental. Así, fui acercándome a las problemáticas artísticas contemporáneas, cuestionando el condicionamiento perceptivo que ejerce el sistema patriarcal sobre nuestros cuerpos.

En el momento en que comencé a hacerlos, no me sentía cómoda con mi cuerpo, ni conmigo misma. Observándome, inicié un recorrido en el cual aprendí que el primer paso para aceptarse, es conocerse y a través del arte fui avanzando en el autoconocimiento que supo fortalecer mi autoestima.

Los cuadros fueron en su mayoría realizados en el transcurso de un mes y medio, en la academia AD’A (Accademia d’Arte) de Florencia. Llegué con la idea de realizar un autorretrato por día de cuerpo entero y desnuda. Fue así como en un rincón dispuse de un biombo y mandé a hacer un espejo, acomodando un pequeño espacio de trabajo. Me interesé por transmitir en cada cuadro lo que sentía en el momento y fui adoptando distintas poses para estudiar el cuerpo y los sentimientos que luego se reflejaban en la pintura. Cada día, el resultado era distinto con respecto al cuadro anterior y el camino de enfrentarme con el espejo era a veces incómodo pero finalmente sanador.

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“Verano”, 2018, Óleo s/ lienzo, 100×100 cm

-¿Qué significa el color en tus obras?

El color para mi no tiene explicación. El color, la sombra son un misterio que me encanta descifrar. Lo encuentro en todo y en cada momento. Cuando me hago presente es cuando empiezo a percibir realmente lo que me rodea y siento que los colores brillan ante mí. Creo que siempre fui pintora, en mi mundo ver un atardecer equivale a imaginar pinceladas en el cielo.

-¿Cuál es tu relación con la fotografía? ¿Forma parte del proceso de producción?

La fotografía me encanta y tengo pendiente aprender más sobre ella. Es una disciplina que actualmente utilizo como herramienta porque, por lo general, parto de una foto para realizar los cuadros así que es primordial en mi obra.

-¿Tenes algún fotógrafo favorito?

Pablo Gómez Samela. Es un fotógrafo correntino que para mi tiene una impronta muy personal y sus retratos siempre tienen algo para señalarnos sobre los estereotipos, se atreve a mirar hacia donde muchos no. Eso es valentía y es infaltable a la hora de crear.

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Pablo Gomez Samela, IG: @pablogomezsamela

-En en proceso de tu formación, ¿descubriste algo que cambió tu producción?

Me descubro a mi, eso va cambiando mi producción. Aunque hubo un cambio en particular que fue importante, luego de los autorretratos aprendí a aceptarme, a conocerme y gané una seguridad que se reflejó en los últimos óleos de la serie “Todo tiempo pasado”. Durante el 2016, cuando estuve viviendo en Bilbao y en Florencia asistí a museos, viajé, conocí artistas y fui cambiando como persona. Todas estas experiencias naturalmente fueron afectando mi pintura, por lo cual exploré e imité estilos que iba viendo. Al no tener taller propio, pintaba con acuarelas o gouache que llevaba en la mochila, cosa que sigo haciendo cuando viajo. Quería aprender todo sobre la técnica para luego elegir qué transmitiría mi obra. Así fue que empecé con la serie de autorretratos que ahora, tres años mas tarde y viéndolo con más distancia creo que fue un proceso de autoafirmación como artista. Luego en el 2018 comencé con la serie de retratos familiares que continúo actualmente.

-En tus años de formación académica, por fuera de las materias específicamente plásticas, ¿cuál era la que más te atraía? ¿Por qué?

Arte latinoamericano contemporáneo era la que más me atraía porque vimos muchas artistas mujeres que trabajan con el tema del género, el cuerpo y el racismo. Principalmente me interesó conocer en profundidad la obra de Frida Kahlo que influye mucho en mi obra. Así como también Claudia Coca, artista peruana que critica el racismo realizando autorretratos que refieren a la antigua pintura de castas. La obra performática de Ana Mendieta y Regina José Galindo también me atrae mucho.

-Si tuvieras que describir tu obra con 4 palabras sueltas, ¿cuáles serían? ¿4 sentimientos que te genera tu obra?

Presencia, nostalgia, templanza, soledad.

-¿Tenés algún hábito rutinario en relación a la creación artística? ¿Cuáles?

Escribir, escribir a mano diariamente. Pinto acuarelas y llevo la cámara conmigo siempre que viajo. Voy tomando fotos a partir de las que luego realizo cuadros en el taller. Cuando vuelvo a Buenos Aires, imprimo la foto que me interesa en distintos tamaños y las utilizo como guía mientras pinto. Por lo general, el proceso con el óleo es lento, puedo estar tres meses realizando un cuadro en sesiones de cuatro horas por día.

Hoy en día tengo la suerte de tener un taller en Buenos Aires donde estoy todo el año y otro en La Pedrera, Uruguay donde paso los veranos en familia desde pequeña. Cuando estoy en Buenos Aires trabajo temáticas libres, actualmente la serie “Todo tiempo pasado” y cuando estoy en La Pedrera suelo hacer cuadros de vistas del pueblo o la playa.