por Candelaria Penido
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Sábado de invierno, una tarde fría donde brilla el sol. Este se filtra entre las hojas de palmeras washingtonianas, olivos, olmos y grandes ombúes y se posa sobre nuestra cara. Nos encandila y ayuda a asimilar la casa de cuento que tenemos delante.

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Sábado de invierno en Zona Norte. Parada obligatoria para el amante de la cultura: Villa Ocampo. La casa que perteneció a Victoria Ocampo, figura adelantada a su tiempo, férrea feminista, con ideas de avanzada y amor por la literatura. Un chalet de tres pisos que data de 1891, donada por Victoria, su última dueña a la UNESCO y declarada en 1997 Monumento Histórico Nacional.

A medida que ingresamos a su predio, nos zambullimos en un viaje en el tiempo. Donde la literatura y el arte son los protagonistas. No solo la casona sirvió, en vida de Victoria, como polo cultural y lugar de encuentro de intelectuales del momento como Rabindranath TagoreAlbert CamusGraham GreeneÍgor StravinskySaint-John PerseDenis de RougemontPierre Drieu La RochelleRoger CailloisErnest AnsermetChristopher Isherwood e Indira Gandhi, sino que el edificio en sí es una obra de arte. El cual se puede visitar.

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Con su estilo ecléctico, Villa Ocampo impacta. Nuestros ojos deambulan entre distintas épocas y estilos que confluyen con armonía ante nosotros. Viajamos por distintos países europeos a través de sus estilos arquitectónicos. El italiano en la galería, el holandés en el techo, el francés con las mansardas y el inglés con los bow windows. Viajamos por distintas épocas con los estilos renacentistas, neoclásicos y de las vanguardias del siglo XX.

Una casa de avanzada que llegó a ocupar 10 hectáreas de las cuales hoy, solo conserva una. Contaba con las comodidades de luz eléctrica y agua corriente, novedades para el momento de su construcción. En sus comienzos fue pensada por el padre de Victoria, Manuel Ocampo, como casa de vacaciones pero en 1941 se convierte en la vivienda estable de su hija mayor. Ella trae consigo cambios que implementa tanto dentro como fuera, en los jardines, modernizando el lugar y ayornándolo a su estética y forma de ver el mundo.

Mientras recorremos los distintos espacios que conforman la casa, nos impregnamos de su espíritu rebelde. La vamos conociendo, la reconocemos en sus distintas etapas. Estas se condensan en la sala de música, donde nos encontramos con tres Victorias. La primera, una Victoria adolescente, representada por un cuadro realista, obra expuesta en París hasta 1910. Luego una estatuilla de bronce nos presenta una Victoria recién casada, de luna de miel, despreocupada como muse griega. Por último reconocemos a una Victoria moderna a partir de la pintura intimista y borrosa de Figari. Dando cuenta de la mujer fuerte que llegó a ser. Escritora, intelectualensayistatraductoraeditorafilántropa y mecenas argentina que rompió con lo que se esperaba de una mujer en esa época. Se separó de su marido dos años después de su casamiento, fue la primera mujer que entró a la Academia Argentina de Letras en 1977, la primera en obtener la licencia para conducir en el país, utilizaba pantalones y fumaba. Se nutría de actos revolucionarios feministas.

Entre ellos gestó la creación de Sur, revista literaria que funcionaba como puente entre la literatura y las ideas de Europa y América Latina. Publicación de la que fue directora y donde dieron sus primeros pasos Gabriel García Márquez, Julio Cortazar, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares e Italo Calvino. Donde invirtió su fortuna familiar y logró llegar a los 360 volúmenes. Muchos de estos ejemplares se pueden observar en la segunda planta de la casa, en la biblioteca. Lugar que aloja alrededor de 12.000 libros, entre ellos, primeras ediciones y muchos firmados por sus propios autores.

La recorremos y respiramos el amor por la cultura y el legado de Victoria. Una casa como fuente de historias, llena de anécdotas. Se dice que fue uno de los primeros lugares en Argentina donde se escucharon a los Beatles, donde se conocieron Borges y Bioy Casares. Repleta de secretos y recovecos atractivos. Ideal para visitar una tarde y conocer toda la vida de la casa y de las figuras que interactuaron con ella. Tiene todos los cuartos dispuestos como fueron usados por Victoria Ocampo. Permitiéndonos conocer y luego perdernos entre los caminitos del jardín, entre rosas y geranios.

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Un plus: se puede disfrutar de un rico té en Villa Ocampo Bistró. Sentarse en la galería, relajarse con la vista al jardín francés, perderse en el sonido del agua cayendo por la fuente de querubines y disfrutar de las delicias del Chef Jérôme Mathe.

*Se la puede visitar todos los viernes, sábados, domingos y feriados de 12:30 a 19hs.

http://unescovillaocampo.org/web/

https://www.instagram.com/villa_ocampo/