por Candelaria Penido
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Más de 40 obras de uno de los mayores exponentes del arte del siglo XX, se encuentran a un par de horas de Buenos Aires. Simplemente cruzando el charco. A quince minutos del puerto, en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de Montevideo. Si necesitabas una excusa para visitar Uruguay, esta es.

Pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, grabados, acuarelas, fotografías, documentos y videos han viajado desde los Museos de Picasso en Barcelona y Paris para dar cuenta de la evolución de este artista de vanguardia. Una retrospectiva con obra original, que permite un acercamiento a las múltiples caras del multifacético malagueño.

Luego de dos años de gestiones y 91 de espera, desde que la idea de traer a Picasso a Uruguay haya sido concebida. Luego de importantes operativos de seguridad y acondicionamiento y tres envíos, el púbico puede disfrutar de Picasso en Uruguay. Exposición que se da en el marco de Picasso Mundo, un programa del Musée National Picasso Paris para dar a conocer su obra en ocho países. Uruguay es la única sede de Sudamérica. ¿Por qué se logró organizarla en esta locación? Hay que remontarse a la historia.

Figura y perfil
Figura y perfil

Por un lado, en 1928, Jaime Sabartés, ferviente promotor del trabajo de Picasso, amigo y más tarde secretario personal del artista, le había escrito para organizar una exposición en Montevideo. “A mí me agradaría que se te conociera más y de una manera directa”, dicen las palabras de Sabartés en la carta original que cualquier visitante puede leer ya que se encuentra expuesta. Por el otro, existe una relación de admiración-enemistad entre el pintor uruguayo, Joaquín Torres García y Picasso. Esta puede observarse en la documentación complementaria expuesta en vitrinas de vidrio a la entrada a las salas.

Pablo Picasso fue una artista español, creador, entre otros, del movimiento cubista. Este se inscribe dentro de las Vanguardias del siglo XX. Corrientes que generaron una gran ruptura en el arte, desmantelando las formas establecidas. El Cubismo es una de ellas y surgió en 1907. Su principal búsqueda se da en concebir las obras como hechos concretos, independiente de toda realidad naturalista. Ya no interesa distinguir entre la figura y el fondo, desaparece la perspectiva, se busca la planimetría en las figuras, aparece la yuxtaposición de los puntos de vista, simultáneamente se muestran imágenes continuas en el mismo espacio y tiempo. La luz no se utiliza para generar claros oscuros, tampoco como reflejo, sino como un elemento más. Se geometrizan los elementos.

Picasso maneja este lenguaje a lo largo de toda su producción, aunque esta no siempre sea dentro del cubismo, como se puede apreciar en Picasso en Uruguay.

La muestra
Esta muestra, nos acerca a todos los rostros del artista. Este, tiene una inabarcable producción, mas el visitante, en Picasso en Uruguay se encuentra con un pantallazo, del artista y la persona.

“Hay muchos Picassos. Varían según quién lo investigue”, dice María Eugenia Grau, responsable del área de investigación y curaduría del MNAV en el comienzo de una de las visitas guiadas. “Esta vez, estamos frente al que armó Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso Barcelona y curador de la muestra.”

Guigon preparó un recorrido organizados en secciones. A medida que se avanza por ellas, el espectador avanza con Picasso en su complejo universo, conocemos su vida, sus relaciones y sentimientos a la vez que estos se entrelazan con los sucesos mundiales, gracias a la escala intimista de la exposición.

El visitante, a medida que se recorre la muestra, atraviesa los distintos momentos creativos del artista, comenzando con Barcelona Modernista y siguiendo por, El Cubismo en escena, Metamorfosis de entreguerras, El triunfo del erotismo, Cerámicas y El último Picasso.

Durmiente cerca de las persianas
Durmiente cerca de las persianas

 

En Barcelona Modernista, el público descubre un Picasso en formación, en plena juventud, rodeado de amistades. Dibujos experimentales que oscilan entre el retrato y la caricatura. En la segunda parte, El Cubismo en escena, se presenta un Picasso ya cubista, ya en París. Donde la influencia cezanniana es indiscutible. Momento de quiebre, en el cual descubre su propio lenguaje. La tensión crece en la contradicción entre dinamismo y la bidimensionalidad del lienzo. Aparece un anticipo del collage.

En estado dos primeras dos secciones vemos como el artista, en un principio, elegía trabajar con colores oscuros. A medida que avanzamos en la exposición y la figura se descompone y simplifica hacia las formas primarias, estos pierden protagonismo, dejando lugar a colores más fuertes y planos.

En un tercer momento, Metamorfosis de entreguerras, las líneas rectas se ondulan, los cuerpos se deforman y derriten, aparece la confusión y todo es válido. Estos cambios en su forma de crear van de la mano con un acercamiento al surrealismo. En Figura y perfil todos estos aspectos toman fuerza, desaparece el equilibro, desaparece la luz y los colores son planos. En 1928 empieza a probar con la escultura y es así que el espectador encontrará dos de aquellas creaciones cuyas texturas y formas acompañan a los personajes y su rareza.

Entre la sección tres y cuatro, hay una sala intermedia con videos caseros en cámara rápida. Tres cortos que instan la ansiedad y nos acercan al hombre detrás del artista.

El triunfo del erotismo es la sección que agrupa la mayor cantidad de obras. “La sala más grande trata sobre su época fundamental, los años 30”, dijo Laurent Le Bon, presidente del Musée National Picasso Paris, en el evento de apertura. En esta sección las obras van cargadas de emotividad. Por momentos, priman las formas deformes que despiertan tristeza, como en Durmiente cerca de las persianas. Por otros, como en Maya con la muñeca, percibimos fragilidad e ingenuidad mezclados con una sensibilidad naif, en otras, admiración como en Retrato de Marie-Théresè. Reconocemos sus relaciones amorosas y la forma en que el artista concebía a la mujer. A su vez se logra apreciar su fascinación por la escultura o “dibujos en el espacio”, como las llamaba el propio artista. La escultura de su amante Marie-Théresè, Cabeza de mujer, ocupa el centro de la sala.

Cabeza de mujer

La quinta parte, con cuatro obras y una fotografía, se centra en sus cerámicas. Momento de exploración formal y material, donde da cuenta de sus orígenes mediterráneos.

Llegando al final, en El último Picasso, el público se posiciona frente a un Picasso mayor, que centra su mirada en grandes maestros, interactúa con su obra a la vez que conserva su propia interpretación y forma de ver el mundo. Practica un ejercicio de reflexión, como se puede apreciar en Las Meninas.

A lo largo de toda la exposición, el espectador es testigo de la distorsión de las figuras, del cuerpo femenino y la petrificación de los rostros. De perspectivas múltiples, de la potenciación de la expresividad, de un trazo espontáneo y decidido, de la explosión de los colores, de la emotividad, de la experimentación y su propia revalorización.

A pesar de que no hay expuestas obras con fama mundial, sí hay una gran variedad de piezas que por su estilo y momento en que fueron creadas marcaron un antes y un después. El Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo propone un Picasso para todos los gustos.

Muestra exhibida en fechas: 29/03/19 al 29/06/19 – Picasso en Uruguay