por Candelaria Penido
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“La primavera es también un estado de ánimo”, dicen las palabras de la curadora, Jimena Ferreiro en el primer párrafo del folleto de la muestra Bienvenida Primavera inaugurada en la galería de arte Nora Fisch. La exposición se configura como una pequeña retrospectiva, que le vuelve a dar la bienvenida a Alfredo Londaibere. Siendo la primera que se realiza luego de su muerte en abril de 2017.

La cita induce a redescubrirlo.

IMG_5727Ferreiro convoca a este cover, haciendo referencia a la muestra Bienvenida Primavera original, realizada en pos de entrelazar distintas generaciones de artistas en el Centro Cultural Ricardo Rojas en 1991. Momento bisagra del arte argentino, momento en que surge este arte “rosa, light o marica”, términos que engloban el período y resaltan el trato marginal que recibió por parte de los textos críticos de la época. Jorge Gumier Maier, director del centro en esos tiempos comenta al respecto en su texto El Tao del Arte,

“Dijeron que había surgido un grupo de artistas dispuestos a pavonearse en los submundos del kitsch y cuyo ingenio les llevaba a ensayarlo todo con levedad”.

Cuestión con que estos artistas fanfarroneaban permitiéndoles esconder su singular poética en lugares dónde no se la esperaba.

Alfredo Londaibere había sido partícipe de la muestra del Rojas, lugar donde fue curador por cinco años (1997-2002), y es así que el espectador podrá distinguir las claves visuales del arte de los 90 en sus pinturas. Como el brillo desgastado, la belleza que resiste cifrada en su obra y el intento de reinventarse continuamente, así como la primavera, que todos los años vuelve con sus fuerzas renovadas.

IMG_5709En la galería Nora Fisch, el espectador se encontrará con 20 de sus obras reunidas, donde las formas son las protagonistas. Formas peculiares, rebuscadas, propias de la naturaleza y formas geométricas. Se lucen los triángulos y los círculos, desdibujados, pintados, en degradé dentro y fuera, en colores planos o en plena mezcla, en lápiz, vacíos o rellenos. Llaman, entusiasman, nos hacen sonreír. Como nos incita el primer cuadro del recorrido, una boca que esconde una sonrisa, sugerente, sensual y profunda. Como esa emoción que anticipa la primavera, promesa de los festivo y colorido, de crepúsculos largos y luz cálida. Como los colores que reinan en la exposición rojos, naranjas, amarillos y rosas, generando dinamismo y alegría.

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Un clima de homenaje y disfrute atraviesa la galería. Se comienza en la sonrisa, se termina en un bosque de figuras intrigantes, que asemejan plantas exóticas. 15 cuadros sobre una pared verde manzana. Donde, a pesar de no encontrar una relación entre forma y fondo, líneas y columnas, nos introduce en la visión que el artista tenía de la naturaleza “como unidad de forma y sentido. Siento que eso soy. Parte y todo. Consciente de los continuo, de lo integrado como verdad.”

Londaibere fue un artista versátil, con influencias del cubismo y expresionismo, rasgos palpables en su trabajo. Ese que genera intriga y placer a medida que se avanza y se lo recorre. Afortunadamente, esta no será la única exposición en dónde podremos apreciarlo ya que el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, hará una retrospectiva de su obra durante la segunda mitad del 2019. 

 

Ficha técnica
Galería de arte Nora Fisch
Exhibición: Bienvenida Primavera
Hasta el 6 de mayo.

 Biografía
Artista y docente. Su verdadero apellido era Londaitzbehere, y así firmó hasta comienzos de los años 90, cuando empezó a usar el nombre con el que se hizo más conocido en el medio artístico.
Inició su formación en los talleres de Carlos Kurten (1967), y posteriormente estudió con Araceli Vázquez Málaga, entre 1973 y 1977. Durante los 80 expuso sus primeros trabajos en bares y discotecas. Hacia finales de la década aparecen la trama y el ornamento en sus series pictóricas y collages, al tiempo que parodia ciertos usos bastardeados por la pintura de gesto expresionista.
Desde la fundación de la galería de arte del Centro Cultural Ricardo Rojas, formó parte del grupo de artistas vinculados a la gestión de Jorge Gumier Maier. Allí presentó en 1989 su primera exposición individual, Mapas y pinturas. Luego volvió a exhibir en 1991, con curaduría de Magdalena Jitrik. En 1991, también participó de la primera edición de la Beca Kuitca, junto con Jitrik, Graciela Hasper, Tulio de Sagastizábal, Daniel García, Daniel Besoytaorube, entre otros. Fue becado por la Fundación Antorchas en 1995 para asistir al Taller Barracas, bajo la guía de Luis Fernando Benedit y Pablo Suárez. Fue docente en el área de artes plásticas del Centro Cultural Ricardo Rojas hasta su muerte.
Entre sus muestras individuales se destacan las realizadas en la galería Mun en 1993 y 1994, en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) en 1996, en la Alianza Francesa en 1998, con curaduría de Sonia Becce; en 2005 en el Centro Cultural San Martín, dentro del ciclo El artista como curador, coordinado por Laura Batkis, y en la galería Nora Fisch en 2015.
En 1997 reemplazó a Jorge Gumier Maier como curador de la galería del Centro Cultural Ricardo Rojas hasta 2002. Recibió el Primer Premio de Pintura del Banco Central de la República Argentina en 2015, y el Primer Premio Fundación Andreani en el mismo año.

(Biografía tomada del material expuesto en la Galería)