Por Art & Notes

Vik Muñiz nace en San Pablo, en la favela Jardín Panamericano en 1961.
Comienza a involucrarse en las artes visuales a través del teatro y la escenografía, pero también se interesa por la literatura y la filosofía.
Sus inicios dentro de las artes plásticas comienzan con la escultura y el dibujo, para luego descubrir la fotografía.
Tras un evento desafortunado en donde recibe un disparo tras querer terminar una pelea callejera, el agresor le entrega una gran suma de dinero y Muñiz decide viajar a New York para desarrollar su carrera artística.
Es a partir del año 1966 cuando comienza a realizar obras del estilo por las cuales luego será mundialmente reconocido y se convertirá en unos de los artistas contemporáneos brasileños mejor pagos.
Su serie “Niños de azúcar” fue el punto culminante de su carrera. La realizó luego de un viaje al archipiélago caribeño San Cristóbal y Nieves, donde retrató a unos niños del lugar, hijos de los trabajadores de plantaciones de caña de azúcar.

Lo innovador de la serie es que el artista no se conformó con aquellas fotografías, sino que les dio un giro conceptual: imprimió las imágenes en papel negro, las espolvoreó con azúcar para resaltar los retratos y las volvió a fotografiar.
A esta serie le siguieron otras con la misma idea cambiando el material de acuerdo con lo retratado (o apropiado).

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“Medusa Marinera” (1997)

Sus obras resultan imágenes ambiguas, ya que la intención del artista se basa en un juego con la reacción del espectador a la hora de la observación. Dejando fuera de lugar al contemplador pasivo de la obra de arte tradicional, lo hace participar de manera lúdica y humorística y es el juicio individual el que le da valor la obra.

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“Marat (Sebastiao)” (2008)

Sus obras resultan imágenes ambiguas, ya que la intención del artista se basa en un juego con la reacción del espectador a la hora de la observación.
Dejando fuera de lugar al contemplador pasivo de la obra de arte tradicional, lo hace participar al mismo, de manera lúdica y humorística, en donde el juicio individual le da valor la obra.

Corrección: Julieta Toso